Más epostracismo

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Marina nos enseña que, en francés, «hacer patito» (o sapito, o como sea) se dice «ricocher» o más bien «faire ricocher des pierres». Su mensaje termina: «es curioso que hace menos de una semana estaba comentando que en español no existe palabra para esto, pero que en francés sí».

José Fernández nos hace saber que, en Guatemala, al hacer sapito se lo llama «jugar a la chata», por la forma plana o chata de las piedras.

José Antonio Millán hace unos interesantes comentarios alrededor del epostracismo. Por un lado, descubre el artículo de un físico francés donde se analiza la dinámica del hacer sapito. Citamos a Millán que cita a Lydéric Bocquet:

Los factores determinantes son la masa de la piedra, su ángulo respecto a la superficie del agua, el ángulo respecto al horizonte, la velocidad de giro (que le otorga estabilidad) y la velocidad de desplazamiento. Condiciones óptimas para un buen lanzamiento serían una velocidad de salida de 12 metros por segundo y un giro de 14 revoluciones por segundo.

Por otro, informa que en catalán se usa la palabra passanelles. Y seguir el rastro de esa palabra lo lleva a Cadaqués, donde se utilizaron los rebotes de las piedras en el agua como mecanismo de composición musical. No parece casual que John Cage haya vivido un buen tiempo en esa ciudad. Vale la pena leer a Millán; el texto completo está aquí, bajo la fecha 6 de abril.

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José Antonio Moreno hace un descubrimiento muy importante: encuentra la palabra en el tomo 20 de la enciclopedia Espasa.

EPOSTRACISMO (Etim. – Del gr. epostrakismos, deriv. de epostrakizeim, arrojar la concha á la superficie del agua, de epí, sobre, y óstrakon, concha.) m. Dep. ant. Juego ó deporte de la edad clásica, que consistía en lanzar una concha, un palo ó una piedra, haciéndole resbalar y rebotar sobre la superficie del agua en un lago ó estanque. Se le declaraba vencedor, según los escritores griegos y latinos que describen este juego, á aquel que lanzaba el proyectil más lejos el mayor número de veces.

Sería bueno saber quiénes son los «escritores griegos y latinos que describen este juego». Si usted es helenista o latinista, desempolve sus libros y ayúdenos a revelar, de una vez por todas, este misterio.

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Christian Sánchez hace nuevos descubrimientos.

Epostracismo no figura en el Diccionario de la Real Academia Española, pero sí el vocablo «cabrillas»:

5. f. pl. Juego de muchachos, que consiste en tirar piedras planas sobre la superficie del agua y de modo que corran largo trecho rebotando.

Según el Diccionario Larousse Francés-Español, «ricochets» equivale a «cabrillas, pijotas». Según el diccionario Longman, los ingleses usan la expresión «ducks and drakes».

Esa acepción de «cabrillas» fue incorporada al diccionario de la Real Academia en el suplemento de 1914. Aparece en la novela Los geniecillos dominicales, del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, escrita en 1965.

Pingping se agachó, tomó una piedra y la arrojó por debajo del brazo al estanque. La piedra plana rebotó en la superficie del agua y lanzó unos minúsculos destellos.
—¡He hecho tres! —exclamó en voz cantarina. La piedra había silenciado por unos instantes a los sapos, y entonces uno de ellos, titubeante, se puso a croar de nuevo.
—Yo tenía buena mano en el juego de cabrillas —recordó Lin, y también lanzó una piedra.

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Espectaculares hallazgos en la exploración sobre el epostracismo. Nos topamos con un artículo en portugués escrito por Guilherme Santos Neves, un investigador de folclore. Empieza diciendo:

Um dos mais velhos brincos infantis, conhecido de todo garoto que mora nas praias ou à beira de lagoas e rios, é o de tirar tainhas. Consiste em atirar horizontalmente, à flor das águas, pequenas pedras em forma de discos, para que elas ricocheteiem sobre a superfície líquida.

Luego habla de un estudio de Gustavo Barroso:

Nesse estudo, o consagrado autor de Terra de Sol, cita, com apoio em outros folcloristas, os nomes que o jogo tem em vários países: sôpas, nas costas das Astúrias; olhos de boi, na alta Bretanha; ducks and drakes, nas praias inglesas.

Finalmente, un aporte crucial: nombra al autor antiguo que describe al espostracismo; se trata de Marcus Minucius Felix. Gracias a la ayuda de nuestro amigo, el experto clasicista Carmelo Irréfar, encontramos el pasaje exacto.

[...] pueros videmus certatim gestientes testarum in mare iaculationibus ludere. Is lusus est testam teretem iactatione fluctuum levigatam legere de litore, eam testam plano situ digitis comprehensam inclinem ipsum atque humilem quantum potest super undas inrotare, ut illud iaculum vel dorsum maris raderet enataret, dum leni impetu labitur, vel summis fluctibus tonsis emicaret emergeret, dum adsiduo saltu sublevatur. Is se in pueris victorem ferebat, cuius testa et procurreret longius et frequentius exsiliret.

Pertenece al capítulo 3 de su texto Octavio. De Marcus Minucis Felix poco se sabe; vivió en el siglo III de nuestra era y fue uno de los primeros apologistas del cristianismo.