
Necesitamos deportes nuevos, y a algunos usuarios de Twitter les sobran las ideas.
• Waterpollo.
• Lanzamiento del jabalí.
• Turismo de Charretera, una carrera ¡march!
• Box populi.
• Maratómbola, que puede ganar cualquiera.
• Salto con galochas.
• Canotraje.
• Baladelta, o tiro al aladeltista.
• Caidismo, lo mismo pero sin paracaídas.
• Balonincesto, que sólo se juega entre familiares.
• Botoxeo, que comparte objetivo con el pugilismo: desfigurarse las caras.
• Patinaje artrítico.
• Esquí apático, la práctica del esquí que siempre deja para mañana el entrenamiento.
• Basquetbolsa, básquet con los jugadores embolsados.
Los cinco primeros son de Juan José Panno; los tres siguientes de Carola Fernández; el noveno y el décimo de Alejandro Kafka; y los últimos de Mariano, Héctor y Eduardo Fabregat respectivamente.
Se podían ver con el hashtag #nuevosdeportes, pero como Twitter impone una brusca caducidad a las búsquedas ya es difícil recuperarlos. La ilustración muestra al Pink-Pong y es del brillante Douglas Wright, que también inventó la ducha grecorromana.

El lunes pasado, el diario El Mundo, uno de los de mayor tirada en España, publicó un palíndromo en su portada. Hace unos años, un diario argentino había publicado titulares monovocálicos. ¿Para cuándo los anagramas?
El próximo viernes 21 de octubre Martin Gardner hubiera cumplido 97 años. Como homenaje y como excusa, ese día se van a celebrar en todo el mundo numerosos encuentros de aficionados a las matemáticas recreativas, los juegos, la magia, los rompecabezas y todo aquello que le hubiera interesado a Gardner.
Es la segunda vez. El año pasado, en la misma fecha, hubo sesenta y seis encuentros, en Tokio y en Dublín, en Teherán y en Liubliana, en París y en Winnipeg, en Nueva York y en Taipei.
Aquí se pueden ir viendo los eventos confirmados para la edición 2011.
El de Buenos Aires estará dedicado a Jaime Poniachik —hay un adecuado acrónimo: juegos, acertijos, ingenio matemático, enigmas— y se realizará en la librería Hernández, en Av Corrientes 1436, de 19 a 22 horas. En este grupo de Facebook se pueden ir siguiendo las novedades.
El año pasado los hubo también en Madrid, en Girona y en San Juan de Puerto Rico; quizás se repitan. Aunque para un «encuentro» sólo hace falta otra persona: ¿por qué no organizar algo en Santiago, México, Montevideo o Rosario?

En Estrasburgo, ciudad francesa cercana a la frontera con Alemania, un colectivo artístico dibujó rayuelas, laberintos y otros elementos lúdicos y deportivos sobre veredas, calles y parques. (Lo vimos aquí.)
No es la única huella acertijera en los espacios públicos de Estrasburgo: cada estación de una línea de tranvías esconde textos creados por miembros de Oulipo. Los hay de cuatro tipos. Hay frases que suenan parecido a «le tramway de Strasbourg»; cada frase está precedida por un breve relato que la justifica y la vuelve un poco menos insensata. Hay conocidos proverbios o refranes con una de sus palabras reemplazada por «tranvía»; por ejemplo De noche todos los tranvías son pardos o El tranvía es el mejor amigo del hombre. Hay sucesivos episodios de una gran historia; cada uno de ellos utiliza solamente las letras que aparecen en el nombre de esa estación. Así, en la estación Maillon sólo están permitidas la M, la A, la I, etc. Finalmente, hay breves entradas de una enciclopedia ficticia que explican por qué cada estación se llama de esa manera. Por ejemplo, en un andén se lee:
Porte de L’Hôpital (Philippe de la Porte de Dieuleveult de l’Hospital, llamado). Ingeniero estrasburgués (1689-1749). Desafortunado inventor de la máquina de movimiento perpetuo. (Ver información detallada en el andén de enfrente.)
Por supuesto, al cruzar las vías, en el andén de enfrente, se lee:
Porte de L’Hôpital (Philippe de la Porte de Dieuleveult de l’Hospital, llamado). Ingeniero estrasburgués (1689-1749). Desafortunado inventor de la máquina de movimiento perpetuo. (Ver información detallada en el andén de enfrente.)
La vuelta al mundo en 34 problemas y 8 historias es el quinto libro de Adrián Paenza dentro de su serie Matemática… ¿Estás ahí? El libro se consigue en librerías pero —siguiendo la saludable costumbre de los anteriores— también lo ofrece gratis en formato pdf.
Matemática… ¿Estás ahí? La vuelta al mundo en 34 problemas y 8 historias, de Adrián Paenza.
Aquí están disponibles los cinco libros, gracias al Departamento de Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires. Son versiones completas e impecables, y se pueden descargar gratuita y legalmente para uso personal.
El diseñador industrial Bruno Munari describe así a la naranja.
El objeto está formado por una serie de continentes modulados en forma de tajada, dispuestos circularmente en torno a un eje central vertical, al cual cada elemento apoya su lado rectilíneo mientras que todos los lados curvos, vueltos hacia el exterior producen, en el conjunto, una suerte de esfera.
El conjunto de estas tajadas o gajos está envuelto en un embalaje bien caracterizado, tanto desde el punto de vista de la materia como el color: bastante duro en la superficie externa y revestido con un acolchado mórbido interior, de protección entre el exterior y el conjunto de los continentes. Todo el material es de una misma naturaleza en su origen, pero se diferencia oportunamente en cuanto a la función.
Cada continente, a su vez, está formado por una película plástica, suficiente para contener el jugo pero bastante maniobrable en la descomposición de la forma total. Cada gajo se mantiene unido por un adhesivo muy débil. El embalaje, cual hoy se hace, no ha de devolverse al fabricante, sino que se puede tirar.
Cada gajo tiene exactamente la forma de la disposición de los dientes en la boca humana, por lo cual, una vez extraído del embalaje, puede apoyarse entre los dientes y, con una ligera presión, romperlo y extraer su jugo. Los gajos contienen, además del jugo, pequeñas semillas de la misma planta que engendró el fruto: un pequeño homenaje que la producción ofrece al consumidor en el caso de que éste quisiera tener una producción personal de tales objetos. Obsérvese el desinterés económico de semejante idea, y, por el contrario, la ligazón psicológica que se forma entre consumo y producción: nadie, o muy pocos, se pondrán a sembrar naranjas, pero el ofrecimiento de esta concesión, altamente altruista, la idea de poderlo hacer, libera al consumidor del complejo de castración y establece una relación de confianza autónoma recíproca.
La naranja, por esto, en un objeto casi perfecto en el que se encuentra la absoluta coherencia entre forma, función y consumo. También el color es exacto; azul sería enteramente equivocado.
La única concesión decorativa, si así puede decirse, es la búsqueda «matérica» de la superficie del embalaje, tratada como «piel de naranja». Acaso para recordar la pulpa interna de los gajos. A veces, un mínimo de decoración, perfectamente justificado, puede ser admitido.
Es un texto brillante y tiene muchos corolarios posibles; aquí nos limitaremos a que podría servir como ejemplo para otros ejercicios ludoliterarios. ¿Cómo describiría un diseñador industrial un bostezo o un relámpago? (Lo volvimos a leer en Socanet, quienes a su vez lo recuperan de Efímera.)

Hace unos años circuló esta imagen por casillas de correo y weblogs; se decía que era una formación rocosa que se podía ver en tal o cual lugar de Asia. ¿Qué tiene de especial?
El reclamo era falso; es una ilustración creada por el artista coreano Kim Jae-hong para un libro juvenil. Aquí se puede apreciar en mayor tamaño, y en Snopes revelan el engaño. Nosotros la conocimos hace poco, hojeando el libro Un paseo matemático por el museo.
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