El baile de los números

(Este poema con enigma fue escrito por Francisco José Briz como regalo para nuestro sitio. En el texto hay escondidos diez números. ¿Qué números? ¿Cómo?)

En la página de Iván
cuando está la luna llena
e Internet se desconecta
una música resuena,
como por arte de magia,
desde el fondo de una cueva
y sus notas nemorosas
por el bosque se pasean,
do re mi la sol si do,
como un cántico de escuela.

Los osos tocan el bajo,
los mosquitos las trompetas,
las ranas y las ardillas,
los instrumentos de cuerda,
y de director de orquesta
un búho sabio de Cuenca.

Pasa un cometa fugaz,
se iluminan las estrellas
y en un gran claro del bosque
alguien enciende una hoguera,
alrededor de la cual
danzan números y letras.
Los árboles se despiertan,
las llamas chisporrotean
derramando un fresco aroma,
oliendo a hierbabuena.

Cuando surge la alborada,
entre sueños y entre penas,
se marchan los danzarines
y se interrumpe la fiesta.
Cada cual se va a su casa,
se marchan todas las letras,
pero hay números traviesos
que en la foresta se quedan.

Sabrá decirnos lector,
usando bien la cabeza,
cuántos números inquietos
se ocultan en el poema,
porque alguno se ha escondido
de muy diversas maneras.

A aquel que ansíe tener
de este acertijo respuesta
le voy a ser bien sincero:
«si la solución no encuentra
renueve usted su visión,
enfoque con gafas nuevas,
busque en la copa de un pino,
entre cedros o entre higueras,
use la imaginación,
mire bien todas las letras
que no son lo que parecen,
que son… lo que representan».