30.7.2008
Hugo Sánchez, de Caracas, amablemente nos envía un artículo de Mario Calderón, profesor de la Universidad de Puebla, que se llama «La independencia mexicana a través de la significación del lenguaje». En el artículo se examinan diversos eventos y actores de la independencia mexicana relacionándolos con el significado de sus nombres. Así, Ignacio Allende, uno de los primeros que asume en México las ideas revolucionarias llegadas de Francia, tiene un nombre que se deja interpretar como «fuego de la parte de allá», mientras que el nombre de Mariano Matamoros puede traducirse como «hombre marcial que mata o aniquila a los que son de bando distinto».
Nos parece que el autor se excede un poco en su ansia interpretativa, pero el artículo contiene una cita del psicólogo Carl Gustav Jung que nos resultó muy interesante, porque describe con exactitud el fenómeno de los predestinados que tanto nos divierte en este sitio.
Uno se ve en apuros para determinar cómo ha de interpretarse el fenómeno que Shekel denomina «la compulsión del nombre». Se trata de una en parte grotesca coincidencia entre el apellido y las peculiaridades o la profesión de un hombre. Así, por ejemplo, el señor Gross [grande] padece de megalomanía, el señor Kleiner [pequeño] tiene un complejo de inferioridad. Dos hermanas Altmann [hombre viejo] se casan ambas con hombres que le llevan veinte años de edad; el señor Feist [obeso] es ministro de alimentación; el señor Rosstäuscher [chalán tramposo] es abogado; el señor Kalberer [comadrón veterinario] es partero [...] ¿Trátase aquí de absurdos caprichos del azar o de un efecto sugestivo del nombre, como parece suponer Shekel, o de «coincidencias significativas»?
Una pequeña exploración nos lleva a la página de la Wikipedia sobre nominative determinism, que ofrece muchos ejemplos de predestinados en inglés. Allí hacen una sutil distinción con los aptronyms: en este caso sólo se señala la concidencia, en aquel se postula además que el nombre influye activamente en las decisiones vitales de su portador. También citan al mismo Jung refiriéndose a los grandes protagonistas de la psicología de su época:
Herr Freud [alegría] defiende el principio de placer, Herr Adler [águila] la voluntad de poder, Herr Jung [joven] la idea de renacimiento…