• El funcionamiento de este diccionario es muy sencillo: hay que introducir una palabra en el cuadro, y el diccionario contestará con la definición de la palabra que se le dé la gana. «Definición. f. Placer muy intenso del ánimo.» (Según parece, a la misma palabra, siempre la misma definición.)
• Además del famoso Cubo, Erno Rubik también tiene otras patentes de juegos. Las encontró cgredan husmeando en Google Patents.
En la esquina de Guatemala y Bonpland hay una parrilla. Ofrece ricas papas fritas y una jugosa bondiola; su especialidad es el chivito uruguayo. Su toldo verde brillante se puede ver desde Google Maps.
Adentro está la parrilla propiamente dicha, allí donde queman las brasas, se asa la carne y cruje la grasa; sobre la parrilla hay una campana que lleva el humo al exterior.
La campana está decorada con el porteño arte del fileteado. La obra tiene como motivo principal a dos vacas indiferentes; sobre ellas hay una adivinanza.
Por mis viejos la tengo, por mis hijas la doy.
No es complicado sospechar la respuesta. Concentrados como estábamos en la bondiola no pudimos averiguar quién era el autor.
• Will Shortz fue director de la revista Games y uno de los impulsores del campeonato mundial de juegos de ingenio; es editor de la sección de crucigramas del New York Times y protagonista del documental Wordplay. Ahora acaba de recibir la medalla máxima de la cultura pop: apareció en un capítulo de Los Simpsons.
• Aquí se puede jugar al juego Carrera de vectores en la pantalla, contra otros humanos o contra autómatas. Hay varias pistas prefijadas; no se pueden crear nuevas. (Visto en Botón de inicio.)
En El sofista nos encontramos con esta inspirada animación hecha en plastilina mediante la técnica de stop motion o filmación cuadro por cuadro. Reproduce la partida que jugaron Roesch y Willi Schlage en 1910; aquí se la puede seguir en una representación más clásica. Hay dos partidas de ajedrez reales que tienen un papel estelar en la historia del cine. Esta es una: la juegan HAL y el astronauta Frank Poole en la película 2001: Una odisea del espacio.
La otra es La Inmortal, que jugaron Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky en 1845; aparece en la película Blade Runner y aquí se la puede seguir movida a movida.
«En mi trabajo debo repetir con frecuencia una frase incómoda», nos confiesa el Dr Bondi. A primera vista parece inofensiva:
Vienen en enero.
Pero explica: «Tiene la singularidad de repetir cuatro veces consecutivas la misma pareja de letras: Vi-en-en-en-en-ero.» Y pregunta: «¿Habrá una frase que supere esta marca?»
actualización. Hace unos años, Gabriel Giménez, Jorge Varlotta y Markelo llevaron la repetición de letras a alturas inconcebibles.
Ornitocéfalo nos envía esta fotografía. (Gracias.) El nombre de la calle —que según parece queda cerca de Segovia— forma un nudo mental difícil de definir.
En Estados Unidos tienen un sistema electoral que a nuestros ojos resulta muy curioso. El país está dividido en 51 distritos; cada distrito tiene un cierto número de electores. El candidato que obtiene más votos en un distrito (salvo un par de excepciones que hoy podemos ignorar) se lleva todos sus electores. No importa si reúne el 51% o el 99% de los votos: el ganador se queda con todo y para el perdedor no hay nada. En confianza este sistema es conocido con los nombres de winner takes all o first past the post, y en ocasiones más formales con el más rimbombante de escrutinio uninominal mayoritario.
Un sistema así es fértil para que se presenten situaciones poco intuitivas. En los últimos días, un par de artículosperiodísticos coincidieron en señalar que un candidato podría ganar las elecciones con apenas el 24% de los votos emitidos. O visto desde el lado opuesto: un candidato podría convocar al 76% de los votantes y aún así perder. En uno de los artículos describen este escenario:
Un caso extremo, irrealista pero no imposible, sería que un candidato gane con el 100% de los votos en 11 de los estados más grandes (sacando así la mitad menos uno de los 538 electores en juego) y pierda en el resto por la mínima diferencia (un voto para ser exagerados).
Un fenómeno similar se puede encontrar en el tenis. En un partido con resultado 0-6, 0-6, 7-6, 7-6, 7-6, el perdedor ganó 30 games mientras que el ganador sólo 21. Por lo tanto, basta el 41% de los games para llevarse el partido. Analizando los puntos la diferencia se vuelve abismal; un cálculo rápido y moderado muestra que el perdedor pudo haber ganado 162 puntos contra sólo 84 del ganador, casi el doble. (Quizás alguien más familiarizado con el tenis pueda hacer un cálculo preciso, que además tome en cuenta situaciones especiales como el tiebreak. Supongamos este planteo: en la final de Wimbledon, ¿cuál es el máximo porcentaje de puntos que puede ganar el perdedor?)
Se puede argumentar que conocer esas reglas, administrar los recursos, decidir dónde presionar y dónde descansar, es parte del sistema electoral o del mecanismo del juego y es la forma en que se introduce decisión o estrategia en la competición ciega. Quizás por eso parece interesante aplicarla a juegos de mesa. (Los debe haber, sin duda; aquí sólo recordamos Ágora Barcelona, donde paseantes recorren un mapa de la ciudad dividido en diez zonas.) Es una idea sugestiva y poderosa; vale la pena explorarla.
(Los símbolos tradicionales de los partidos Republicano y Demócrata son un elefante y un burro. Las imágenes que mostramos aquí son una diversión de diseño creada por More party animals.)